Últimos descubrimientos sobre las emociones en seres modélicos.

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Para la neurociencia la expresión “seres modélicos”, hace alusión a los animales de mayor uso en investigación, dentro de los cuales, hay cuatro especies como el ratón, peces cebra, moscas de la fruta y gusanos de tierra, que han generado cierto entusiasmo en los centros de investigación, por cuanto han demostrado que tienen comportamientos emocionales, informa Nature.

Gracias a las nuevas tecnologías se ha logrado comprender, los mecanismos neurobiológicos y neuropsiquiátricos de las emociones y en estas cuatro especies se ha determinado que presentan emociones con características muy similares a las emociones humanas.

Por tanto, las emociones ya no son sólo expresiones de cerebros complejos, sino que también están presentes en gusanos, peces, moscas y ratones.

Las emociones en los ratones.

Nejc Dolensek y su equipo al intentar utilizar sistemas de visión artificial para leer las caras de los roedores y clasificarlas con precisión; identificaron diferentes expresiones faciales que se correlacionaron sistemáticamente con descriptores emocionales como placer, desagrado y malestar.

Luego procesaron todo ello con varios algoritmos de aprendizaje automático y lo que descubrieron es que las emociones de los ratones tenían características muy similares a las emociones humanas, algo, que según los autores, sugiere guardaban «correspondencia con estados emocionales internos» y «no eran meros reflejos«.

Las emociones en los peces cebra.

En un artículo publicado en Nature el pasado diciembre, un equipo de investigadores explicó que había identificado en el cerebro del pez cebra un circuito de neuronas productoras de serotonina, un neurotransmisor muy relacionado con el control de las emociones y el estado de ánimo.

De igual modo identificaron, un módulo en el cerebro de las larvas de pez cebra que alterna entre dos niveles de motivación: en un nivel, el pez se centra en cazar presas con movimientos lentos. En el otro caso, explora su entorno con ágiles movimientos.

Lo que significa que las larvas de peces cebra, tienen al menos dos patrones de activación de neuronas que alteran su comportamiento.

Estos patrones neuronales se han observado también en gusanos, moscas de la fruta y ratones; por lo que los científicos han interpretado, que estos estados cerebrales podrían constituir emociones primitivas en los animales.

Sin embargo, lo que más ha impresionado a los investigadores, es el hecho de descubrir esa memoria asociada a emociones en circuitos neuronales, en una especie (larvas de pez cebra) que apenas mide menos de cinco centímetros y poseen 80.000 neuronas.

Las emociones en la mosca de la fruta.

En el caso de la mosca de la fruta, se ha comprobado que los machos cambian su comportamiento seductor en función de cómo reacciona la hembra: tres estados cerebrales diferentes determinan la elección de la canción masculina dedicada a la pareja. Un indicio de emoción primitiva.

Las emociones en los gusanos.

En los gusanos con cerebros de solo 302 neuronas, se ha identificado, dos estados cerebrales impulsan a dos conjuntos de neuronas para determinar si el animal se mueve o permanece quieto. Una emoción primitiva determina también su comportamiento.

Técnicas avanzadas

Estos descubrimientos son el resultado de técnicas avanzadas que permiten a los científicos rastrear la actividad eléctrica del cerebro con un detalle sin precedentes y analizar los datos obtenidos con la ayuda de la inteligencia artificial y nuevas herramientas matemáticas.

“Algunos neurocientíficos se atreven a utilizar las tecnologías para probar un poderoso grupo de estados internos del cerebro: las emociones. Otros los están aplicando a estados como la motivación o impulsos existenciales, como la sed. Los investigadores incluso están encontrando firmas de estados cerebrales en sus datos para los que no tienen palabras”, explica Nature.

Ello así, estas prácticas han revelado que, el comportamiento animal no es automático y  que hasta los organismos más sencillos presentan un complejidad de estímulos que empiezan en los primeros momentos de la vida, pero que también se rigen por patrones neuronales que podemos conocer y tal vez corregir.

Conclusión.

Lo más importante de estos trabajos es entender que las neuronas de estos organismos simples también son psíquicas. Algo que pensábamos que solo podía hacer la especie humana.

Siendo para los neurocientíficos de gran importancia, el estudio de las emociones en seres modélicos, para así entender mejor las emociones humanas y sus repercusiones en nuestro comportamiento, así como en determinadas enfermedades mentales.

Aunque, también llama a la reflexión, el hecho de descubrir emociones en seres modélicos que creíamos simples y que muchas veces son objeto de tratos crueles en la búsqueda de avances científicos para la humanidad.

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