Las cocineras en España a principios del siglo XX

0
47
Las cocineras en España a principios del siglo XX

Las cocineras en España a principios del siglo XX. A comienzos del siglo pasado, llevar las riendas de la cocina no era tarea sencilla. Las cocineras pasaban mucho tiempo cerca del fogón y no se les reconocía su actividad como profesión glamorosa.

Además de no contar con los utensilios y electrodomésticos especializados, estas labores resultaban muy pesadas físicamente, monótonas, duras y muy propensas a causar accidentes, o quebrantos de salud por la inhalación de humo.

En esta labor siempre se les reconoció a los hombres, su dedicación para alimentar a los demás. Así como también, por realizar algún tipo de recetario famoso o por cocinar en un lugar de prestigio.

La cocina: oportunidad laboral para mujeres

Las labores en la cocina les permitieron a las mujeres tener una oportunidad laboral. Pero no se les daba acceso a puestos de gran interés o prestigiosos.

Debido a la creciente demanda de la clase burguesa, la solicitud de mano de obra femenina se incrementó en hoteles, residencias privadas, cafés y otros locales.

La dedicación que pusieron las cocineras en estos lugares, les permitiría ir ganando reputación. El estilo de vida y el poder económico de la burguesía, les consentía contratar los servicios de cocineros prestigiosos de distintas nacionalidades, italianos, franceses o suizos, quienes gozaban de una alta reputación.

Quedando las mujeres como cocineras en casas o residencias de mediano nivel.

Las cocineras en las ciudades españolas a principio del siglo XX

En 1922, las mujeres se desempeñaban como cocineras en las grandes ciudades españolas. Por su dedicación en los fogones de muchas casas, podían percibir un sueldo respetable, que les permitía ahorrar pequeñas cantidades de dinero, y así montar su propio negocio; por lo general una venta de comida o un café.

Algunas llegaron a tener mucha fama por su sazón, lo que hacía que las dueñas de la casa no las dejaban ir.

Portada del diario madrileño “La Voz” y

El diario La Voz del año 1922, publicó en su portada del 10 de agosto, una entrevista del periodista Nilo Fabra, esta fue titulada, “Su majestad la cocinera de casa grande, o un oficio en que se hacen muchos ahorros.

El texto expresa “Hablemos hoy de cocina”, en el refiere el reportero que probablemente los lectores estaban esperando, que se dirigiera en su artículo a un cocinero, por aquello de que los hombres dan más prestigio.

Pero expresó en su texto, que entiende la cosa de otro modo, refiere que la cocinera madrileña tiene una personalidad muy sobresaliente, más atrayente y simpática.

Encuentro de Nilo Fabra con cocinera originaria de Aragón

Fabra contactó con una cocinera llamada Ramona, maestra consumada en sabores durante mucho tiempo y que para el momento de la entrevista ya se encontraba retirada del oficio. Para el reportero era una mujer discreta, quien no dio su nombre completo, residente en la calle Embajadores de Madrid, madre de cuatro hijos.

Fue cocinera durante 18 años y desde niña aprendió con su madre varios trucos y secretos de cocina. Al cumplir los 21 años, buscó en la capital un empleo como cocinera de casa grande, paso de una casa a otra y gano una amplia experiencia.

En su último trabajo, ganó quince duros al igual que un cocinero, comenta Ramona, que no es ella sola, que hay varias mujeres que hasta la han superado.

El dinero reunido, cuarenta mil reales, los utilizó para cumplir su deseo de montar un negocio junto a su marido. En este lugar, se dedicó a cocinar sus platos más famosos, paella, patatas soufflé, pichones rellenos, e inclusive 30 maneras de cocinar huevos.

Fabra comento que para Ramona, el hecho de ser mujer era un orgullo y no acepta que se de superioridad al cocinero sobre la cocinera. Esta consideración fue expresada por Ramona hace 98 años.

 

 

 

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here