Este es el momento en que nuestro cerebro se diferencia de otros primates

¿Qué es lo que realmente nos hace diferentes a nosotros, los humanos, de nuestros parientes cercanos, lo monos? Un nuevo estudio publicado este mismo jueves en la revista Science podría arrojar luz sobre una de las preguntas más intrigantes del campo de la biología evolutiva y que, además, aportarían más información para entender cómo funcionan las habilidades cognitivas propias de los seres humanos. 

La investigación, liderada por un equipo internacional y con la colaboración del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (IBE, UPF-CSIC), desvela en qué consisten las diferencias cerebrales que nos separan de especies evolutivamente tan cercanas a nosotros como los macacos y los chimpancés. Según explican los investigadores, en este estudio se ha logrado por primera vez identificar los dos periodos del desarrollo neurológico que nos diferencian de los primates. Y es ahí, en esos primeros instantes del desarrollo, donde se formarían las características capacidades cognitivas que nos caracterizan como especie.

“El feto humano desarrolla su cerebro durante un mayor periodo de tiempo que los macacos, superándolo en varias semanas. Además, el sistema neuronal de los niños humanos madura más lentamente y durante un mayor periodo de tiempo que el de los macacos “, comenta el Tomás Marqués-Bonet, profesor de investigación ICREA, director del IBE y uno de los investigadores de las institución que ha colaborado en este nuevo estudio junto a los biólogos evolutivos del IBE David Juan, Luis Ferrandez y Paula Esteller. “Esta maduración más pausada podría aportar una mayor plasticidad neuronal a los humanos durante su infancia, permitiendo una mayor habilidad para el aprendizaje, la memoria y la percepción sensorial, todos ellos rasgos de una capacidad cognitiva del más alto nivel”.

Investigando el cerebro

Para identificar el ‘origen de la divergencia’ entre humanos y monos, los investigadores analizaron, a nivel de neuronas individuales, unas 800 muestras de tejido de 16 regiones del celebro, en órganos en la etapa prenatal y postnatal, procedentes de 26 celebros de macaco, 36 celebros humanos y 5 de chimpancé.

Paralelamente, este estudio también ha permitido revelar algunas diferencias clave en distintos genes relacionados con el riesgo de sufrir desordenes neuropsiquiátricos. El análisis ha demostrado que los genes relacionados con el autismo, el trastorno de déficit de atención, esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión, alzhéimer y el párkinson también se expresan de forma diferente en cada especie. En este sentido, Marquès-Bonet explica: “Estos genes apuntan a periodos de desarrollo concretos, arrojando luz sobre cómo y cuándo pueden aparecer estos desórdenes en humanos”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *