Detener a los copiones en las universidades

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Detener a los copiones en las universidades

Detener a los copiones en las universidades. Un día como cualquier otro, un profesor de origen canario, decide hacerse pasar por estudiante universitario con la intención de descubrir,  de qué manera una compañía brinda informes personalizados para aprobar fácilmente asignaturas por tan solo 300 euros.

En la actualidad con el Covid-19 las famosas chuletas, ahora digitales o analógicas creadas principalmente para los exámenes han pasado a la historia. Resulta que la acción de copiar se ha convertido en una fuerte maquinaria industrial, llegando así a las instituciones universitarias. El modo de operación es a través del pago de 300 euros para que, de esa forma, se te haga llegar a tu dispositivo móvil el trabajo con las respuestas para solventar la falta de estudio y preparación.

Fue entonces como un profesor de Tenerife, en la Universidad de La Laguna llamado José Martínez, de manera casual  recibió un correo electrónico con una propuesta poco interesante de una persona que ofrece a cambio de un poco de dinero, entregar proyectos de forma personalizada al final del curso sin importar cual sea. Dicho profesor, imagina que fue un error de envío masivo.

Posteriormente, fue de ese modo como por curiosidad encargó el mismo trabajo de ensayo que les había asignado a sus estudiantes sobre las desigualdades en la educación. Las pautas eran 20 referencias finales y 30 páginas de desarrollo. Cuando recibió respuesta, le infirmaron que no había ningún inconveniente y a su vez el costo por la realización del mismo. Por último, no lo contestó. La finalidad era constatar que ya el método de la “copia” no era algo propio sino, un negocio y que ahora se convertiría en alguien que cazaría a aquellas personas que contratan este servicio.

Fue pisando mayo, cuando este profesor de la universidad de La Laguna se encontró con un artículo en el periódico sobre el fraude que actualmente se presenta en la pandemia en los exámenes online. Leyó, que el catedrático periodista Carlos Elías, de Carlos III Universidad de Madrid,  explicaba cómo había reaccionado él ante los plagios, lo que contestó fue que decidió decirle adiós a las evaluaciones tradicionales y mandar a escribir a sus estudiantes, un ensayo de 15 páginas para entregar en un mes. Este escrito debía tratar del Storytelling, discurso de base política en las Fake News. Al haber terminado de leer, el profesor Martínez le escribió directamente al catedrático para preguntarle si estaba seguro de su método y a lo que él contestó, que estaba a punto de averiguarlo.

Detener a los copiones en las universidades: Control de la calidad del producto

Martínez, decide hacerse pasar por un estudiante a nivel universitario y mandar un correo al servicio del ensayo que deseaba listo. La respuesta fue un aumento de presupuesto de 128 euros y a la vez ofreciéndole calidad máxima, asegurándole que hallaran al mejor colaborador para hacerse cargo del pedido y además afirmando que el método de los profesores con las evaluaciones de escritura es básicamente para que el estudiante adquiera experiencia, pero a decir verdad, para aprobar no necesita notas demasiado altas.

Con esto último, el profesor y el catedrático se sintieron decepcionados y tristes de que este fraude daba en el clavo con la era social y la economía. Básicamente si tienes dinero, solo hace falta que pagues y finalmente apruebes así no aprendas.

¿De qué manera se puede evitar el fraude?

Para evitar el fraude, el profesor Martínez aclaro en un correo a sus 220 estudiantes que podrían ir a la cárcel por realizar estos actos. A pesar de ello, no creía que le hicieran caso, así que decidió cambiar su metodología de evaluación a exámenes orales y con preguntas abiertas para que el alumno se esfuerce en estudiar, aprender y pasar. En caso de que repruebe, podrá realizar una segunda prueba en modo de test con un tiempo ajustado para evitar que copien buscando apuntes.

Él asegura que esta maquinaria para evitar el fraude es alusión a que la universidad se ha quedado vacía de su esencia. A los estudiantes solo les interesa pasar. Este nivel de educación hace que se pierda la confianza.

Por otra parte, reconoce que el presente año no es normal, reconoce que la situación con la pandemia afecta por primera vez a toda la  humanidad, por ello tanto el estudiante como los profesores sufren o viven el mismo confinamiento que se ha impuesto y lo que eso ha traído consigo. Sabe que no puede ser injusto y que la exigencia no puede ser la misma en condiciones normales, sin embargo, debe al menos aclarar que el aprobado general no quiere decir que los estudiantes no pueden incluso en estos momentos aprender.

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